- Las historias sin dueño o con sueño, son comúnmente edades, son sueño o son asperezas. El mundo, sin lugar a dudas, es cruel.
Me gusta cómo suena eso. -Con las manos sudorosas y con los labios resecos, la camisa negra sucia de grasa y esas cosas que te caen o mejor dicho, con las que despiertas al dormir en el suelo sucio de la calle- “Caminé por las calles vacías y todas llenas de luz, invaden mi corazón, las calles las luces y los ruidos, se sienten los callejones angostos y los peatones pesados, se reafirman las calles redondas y las rosadas… se instalan, se llenan…”
Y como un pedazo de vidrio clavado en el ojo del que todo lo ve, las angosturas del corazón de los hombres término pintado quam benigna maldad. La tristeza invade comúnmente a los borrachos con la madrugada, aborda cada estrecho rincón de la piel sudorosa y de los pies fríos de pedazos moribundos en cuero putrefacto. ¿Son sueños? ¿Son realidades crueles o son asperezas?
- Invaden mi corazón, invaden mi corazón, invaden mi corazón….
Invaden todas las angosturas los pensamientos, la lejanía y la realidad. Unos pasos más se alejan del camino que lleva a casa, nuevamente en esos caminos tan coloridamente grises muertos y fríos.
- Llévame de la realidad al sueño- Y bebió hasta que el licor coloreó las paredes grises en azul compañía. - Quam amoena.
El mundo no es cruel, es sólo otro incomprendido.
